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lunes, 22 de junio de 2009

El viaje (Fotos!!)

Primer día, al escalar la "montaña":





"Los Túneles"













miércoles, 17 de junio de 2009

El viaje (parte 5)

Lunes – Último día

Ayer me agarró la melancolía porque se acababan mis vacaciones. No es que Carlos Paz haya sido el mejor lugar que conocí en mi vida ni que la haya pasado mejor que en ningún otro lado, pero lo cierto es que descansé, escribí, leí, paseé, conocí y chivié muchísimo y no quiero que se termine. El tener que volver y enfrentarme al estudio, a buscar un nuevo trabajo, incluso a estar rodeada de gente todo el tiempo -o sea: volver a la realidad-, implica dejar esta paz que encontré, esta completa innecesidad de pensar, de analizar, de maniobrar todo lo que va pasando a mi alrededor.
Quizás se deba a haber pasado tanto tiempo sola que, aunque al principio me resultaba incómodo, al final terminó gustándome. O quizás sea por aquel maravilloso lugar a las puertas del cielo donde casi me pongo a llorar con solo verlo; o a aquel muchacho de la capital cordobesa -vestido con pantalón y saco de vestir azul, pero desalineado y con una mochila al hombro- que me tomó por lugareña y me pidió direcciones... y que terminó compartiendo conmigo una mesa en la vereda de un bar y una gaseosa a las 4 de la tarde de un caluroso domingo, mientras esperaba encontrarse con sus compañeros de viaje. Quizás sea el hecho de que no lo volví ni lo voy a volver a ver, el hecho de que una hora y media hablando resultó ser muy poco tiempo y que saber únicamente que se llamaba Manuel no me alcanzó para guardarlo en el cajón de las fantasías hechas realidad.
O tal vez sea que me sigo olvidando que ese tipo de fantasías no se vuelven realidad, y menos a mí. Pero está bien, todavía sueño despierta con que me lo cruzo en la calle una vez más antes de irme (y me voy en 5 horas) y si eso no sirve más que para hacer que mi imaginación vuele y de pronto me vea paseando con él por la ladera de la montaña y encontremos ese hotel en el que me alojé hace 13 años (a pesar de que no lo encontré en toda la semana), pues bien, no importa. Que sirva solo para eso y que ayude a enriquecer mi escritura, para poder así inventar una historia de la que me sienta orgullosa.
En fin, es mi último día y me alegro de poder llevarme conmigo estas experiencias, estos sueños y todas esas horas de paz junto al lago, caminando, en la montaña y en todas partes. La experiencia de haber estado sola y hacer todo por y para mi, de haber dedicado mi tiempo a mis necesidades me da una recompensa aún mayor a la que obtuve por las vacaciones en si: ahora se que mi próximo objetivo es mi independencia.

lunes, 15 de junio de 2009

El viaje (parte 4)

Sábado – Recuento

¡Me tomé a pecho lo de no escribir más! Jajaja. En realidad escribí y leí bastante en estos días, pero no me puse a describir mi estancia en Villa Carlos Paz... ni sus alrededores. Así que ahora voy a contar sobre la otra excursión que hice ayer.

Excursión 2: La Cumbrecita
Salimos a las 8 de la matina, me pasaron a buscar y... no era mi guía de los sueños. Era un viejo con cara de boludo que resultó ser lo más aburrido que existe a la hora de interesar a la gente en el tour que están haciendo.
Empezó por hablar de las rutas que íbamos a recorrer. Si, si, leyeron bien: rutas. Primero la 45, luego la 5, después la 23, blablabla... Ya me dormía y todavía no había salido de Carlos Paz.
Debo aclarar que más allá del guía pedorro, la excursión en sí no me produjo ni por asomo la misma carga o cantidad de emociones que me dio la anterior. Hubo lugares muy lindos, momentos espectaculares, pero no fue lo mismo. Aunque si gasté tres veces más guita que la vez anterior... y eso que la comida fue barata... mmmm.....
En fin, paseamos por toooooooooooodo el cordón de las Sierras Chicas (ese era el nombre correcto, jeje) hacia el sur de la provincia. Primero paramos en Alta Gracia, pueblo donde vivió el Che Guevara en su niñez, por lo que una de sus casas es ahora un museo. También vimos la Iglesia del año del soto y el museo de Liniers (aunque no entramos). Recuerdo vagamente que el guía mencionó a varias personalidades que vivieron en ese pueblo, pero no se quienes eran.
Y de ahí hicimos el resto del viaje pasando por pueblos que se armaron en las sierras, unos más lindos, otros más históricos... No fue de gran interés para mi, como podrán notar en las fotos que saqué, ya que son todos paisajes y ninguna ciudad. Por alguna razón, la vida y obra humana me importa menos que la naturaleza.
Lo que si me gustó, y eso que fue creado por el hombre, fue el lago Los Molinos. Un lago artificial gigantesco, creado en las uniones de varias montañas que hacían una concavidad perfecta para eso. Hicieron un dique para evitar que el agua que se juntaba naturalmente ahí se desparramara y ahí quedó. Del otro lado del dique está todo seco a esta altura del año porque en invierno no llueve en Córdoba y todavía no empezó la etapa de lluvias, por lo cual pude ver la unión en zigzag de las montañas de al lado... buenísimo. Además, el camino para llegar al dique y al mirador, el mismo camino que bordea todo el lago, era una gran curva hecha de curvas más pequeñas, cerradas y constantes... Súper lindo para chocar contra una pared de piedra de la montaña si venís muy rápido, o que te tiren al lago si alguno hace una mala maniobra.
Finalmente, después de viajar por lo que parecieron días, llegamos a La Cumbrecita.
Pero no sin que antes casi nos chocaran... 2 veces. De todas maneras, es un lugar precioso, de ensueño casi, y donde, si no hubiera tanto turismo, definitivamente me gustaría vivir.
Ahí se me acabó la memoria de la cámara así que tuve que borrar un par de filmaciones tontas que había hecho en los primeros días del viaje para poder recuperar algo de espacio para fotos. Comí ahí, en una especie de cabaña en el medio de un bosque, y después fuimos a Villa General Belgrano: casa de la cerveza, el Oktoberfest, las colonias alemanas, suizas, y de por aquellos lados, y también de los nazis que se refugiaron ahí después de la guerra.
Una ciudad muy estricta en cuanto a normas de construcción (todo debe tener techo a dos aguas, de tejas y estilo cabaña) y propaganda (los carteles de todos los negocios, sin importar rubro o ubicación, deben ser de madera, tallados y pintados). Por supuesto, éstas regulaciones hacen que la ciudad tenga una identidad propia y bien definida, además de que queda todo muy lindo. No tomé cerveza porque no soy cervecera, pero además porque era carísima y ya había gastado lo suficiente por un día. Pero si paseé y disfruté sacando algunas fotos.
Llegué de vuelta al hotel a las 8 de la noche y estaba hecha pelota, pero la pasé bien y me alegro de haber hecho esas excursiones porque quién sabe si tendré la oportunidad de volver a ver esos lugares alguna vez.

sábado, 13 de junio de 2009

El viaje (parte 3)

Miércoles – El Hotel

Me duele la mano de tanto escribir (ayer me venció el sueño y tuve que terminar hoy).
Es la 1 de la tarde, está nublado pero no feo. Me levanté hace un rato así que desayuné tarde. El hotel está bastante desierto ya que recién empieza la temporada y, como el personal de cocina no empieza hasta dentro de un par de semanas, los pocos huéspedes que estamos tenemos las instalaciones a nuestra disposición. Me preparé un café (esta vez me acordé de lavar la taza antes de usarla) y me vine a sentar al patio, a una de las mesas cerca de la pileta, pero el día no acompañó mi buen humor. Terminé de escribir lo que me faltaba de la excursión y ahora no se que hacer.
Me parece que voy a dejar la lapicera de lado, voy a agarrar las empanadas que tengo en la heladera, uno de los libros que me traje, preparar la mochila y me voy a ir a buscar una plaza o alguna parte con sombra en el lago (o riacho, lo que sea), y así pasar la tarde leyendo.
Por hoy ya escribí demasiado.

jueves, 11 de junio de 2009

El viaje (parte 2)

Martes - Excursión a Los Túneles

6 am. Muuuuuucho sueño. Maldito despertador: te odio.
Me levanto y me preparo para estar todo el día junto a un contingente de PAMI que me acompañará en la excursión. Preparo mi café; me lo tomo aunque tenga una consistencia aceitosa, ya que no lavé la taza antes de usarla y vaya a saber que tenía; voy y vuelvo 20 veces a la habitación porque me olvidaba de algo...
A las 7 am me pasan a buscar: si no eran todos de PAMI, a algunos los sacaron de los Locos Adams. El único potable es el chofer, y sigue estando fuera de mi target: cuarentón (sino cincuentón, pero prefiero creer que no), simpatía al 100% (claro, es su trabajo), 1,85 mts -fácil-, flaco, pelo claro (rubio o canas? No lo quise mirar demasiado) con rulitos cortos (ok, lo miré, pero no me acuerdo el color de pelo exacto), y unos ojazos verdes agua que me hacían poner colorada cada vez que giraba la cabeza para mi lado... Ah, si, porque me tocó el asiento del acompañante. Para colmo, el acento cordobés… ayayayayay, madre santa! jajajajaja.
Ok, volviendo a la excursión, al principio aburrida, como todas, ya que teníamos que salir de Carlos Paz antes de empezar a ver algo. En cuanto el guía (Omar-Pancho... see, nada que ver, pero así es) empezó a hacer su trabajo, yo empecé a sacar fotos por la ventanilla.
No puedo explicar todo lo que vi porque sería imposible de poner en palabras (aunque, a juzgar por los videitos que hice, podría decir que la palabra que caracteriza a todo es: hermoso. A veces con un “sencillamente” adelante, otras con un “absolutamente”. De vez en cuando la cambiaba por espectacular o increíble, pero mayoritariamente todo era “hermoso”). Primero los caminos de montaña por las Sierras bajas, después el camino de por las Altas Cumbres... un sueño que supe era real por como se me tapaban y destapaban los oídos todo el tiempo: llegamos a estar a 2300 mts. de altura. Dejando atrás al sol, luego unas nubes de tormenta bien negras, haciendo una parada en la llovizna, pasando por una tormenta fugaz que vino con granizo y todo, para al final pasar unos minutos por adentro de una nube y dejarla a nuestros pies. Todo esto sin dejar de mencionar el paisaje que nos acompañó todo el tiempo y en el cual gasté la mitad de la memoria de la cámara en fotos; unos paisajes que me hicieron recordar a Escocia e Irlanda (por lo que he visto en la tele, claro) y darme cuenta de que no tenemos nada que envidiarles.
Seguimos viaje y dejamos atrás a las Altas Cumbres para llegar a la ciudad de Mina Clavero y pasarla de largo (viendo solo dos boludeces sin siquiera bajar de la camioneta) hasta llegar a Taninga, un pueblito fantasma que alguna vez fue el cruce de rutas más importante de la región hasta que se hizo uno mejor, claro. Ahí encargamos que nos preparen el almuerzo (chivito con ensalada, papas fritas y empanadas al “diente libre”) mientras nos íbamos a Los Túneles, la última parada.
No puedo decir realmente lo que fue estar ahí. Quizás haya sido la preparación psicológica del guía -haciéndonos cerrar los ojos y poniendo música suave-, pero lo único que sé es que al pasar el primer túnel sentí que estaba en una escena del Señor de los Anillos - a falta de una mejor referencia, aunque les juro que ni me acordé de la película en ese momento. Y al pasar por el segundo túnel... no miento al decirles que se me llenaron los ojos de lágrimas y tuve que aguantarme y mirar para otro lado para poder secarme la cara: eran las puertas del cielo.
¡¡Y el Cóndor!! Los Cóndores. Nos regalaron su presencia y volaron tan cerca de nosotros que podíamos ver lo grandes que son en realidad. Me gasté la mitad del tiempo de filmación allá arriba y tuve miedo de que se agotaran las pilas, pero aún así la cámara no podría captar jamás la hermosura de ese lugar.
Ya les dije, imposible de explicar. Solo les recomiendo hacer esa excursión si alguna vez están en Córdoba.
Al final -y a regañadientes- volvimos a Taninga a comer como cerdos y después de vuelta a Mina Clavero -pero esa vez paramos-, previa siesta en la camioneta mientras viajábamos. Aunque estuvimos poco tiempo en MC, tengo algunas fotos y filmación del paisaje del río.
Y de vuelta a la montaña. En 10 minutos estábamos arriba viendo todo chiquitito, pero viendo también como las nubes se agarraban a las montañas que teníamos a un costado. Montañas por las que después teníamos que pasar.
En el camino hacia allá vimos a los animales de piedra (el oso polar y el cocodrilo son los únicos que distinguí), hicimos una parada en lo de un artesano para comprar chucherías y después entramos a las nubes... Más de una hora viajando dentro de un limbo blanco en el que no se veía más allá de los 15 o 20 mts., con coches que aparecían en frente de la nada, y todo por el típico camino de curvas que es la montaña.
Hicimos una parada en el Museo del Cóndor (o algo así) y por las ventanas parecía que estábamos viendo paredes blancas. En el camino saqué la mano por la ventanilla para tocar las nubes y, a pesar del frío, deseé que pudiéramos parar a un costado y caminar un rato allí, en el cielo de la montaña. A pesar de todo, de mis labios surgió en ese momento el nombre de una película: Un paseo por las nubes.
Y después bajamos en altitud (duh!), dejamos a las nubes por encima nuestro, pasamos por un camino menos montañoso (las sierras bajas o chicas o que se yo) y volvimos a Villa Carlos Paz. Por alguna extraña razón me sentí mal al volver a la ciudad. Casi casi me deprimo. Pero la experiencia fue tan maravillosa que no podía hacerlo, así que llegué al hotel y me puse a escribir.

martes, 9 de junio de 2009

El viaje (parte 1)

Lunes - Villa Carlos Paz, Córdoba.

Ayer llegué y me la pasé durmiendo. Salí recién como a las 19 hs. y fui a pasear por el centro… A excepción del cine, no encontré nada que me haga querer volver por esos lados. Hoy quiero ir a conocer el reloj Cucú y sus alrededores, quizás pase por algún balneario... pero de lo que más tengo ganas es de ir a la montaña. Cualquier montaña. Solo ir, encontrar una linda panorámica desde debajo de un árbol y sentarme a leer o escribir... o ambas.
¡¡Pero hace un calor!! Mamita, no me moví más de 10 pasos y ya estaba sudando. Hay nubes y está pesado, así que lo de la montaña no se si podrá ser: por más que la encuentre, si llueve no me puedo quedar por la cámara.

14:50 hs.
Estoy sentada en un restaurante muy lindo esperando mi comida. Salí del hotel en busca del reloj cucú y lo encontré, pero seguí de largo, paseando sin mirar el mapa y guiándome únicamente por la montaña que tenía enfrente y a la que casi llego, pero me desvié un segundo para encontrar donde comer. Fue entonces que llegué nuevamente a la avenida principal y reconocí el lugar... y eso que cuando salí fui para el otro lado...
Llegó el matambre a la “Cariló” con papas al horno. Es matambre cocido al horno con salsa de verdeo arriba, acompañado por las papas a un lado y un puñado de arroz y otro de arvejas al otro lado. Se ve muy bien, es súper tierno... y súper salado!!! Madre santa, si son hipertensos NO COMAN ACA! (eso debería decir en la puerta).
(Igual me lo comí todo).

16:20 hs.
Me fui del restaurante y caminé.
Retomé el curso hacia la montaña (a la que debería llamar sierra o cerro, porque montaña se que no es) y caminé sin cesar a paso tranquilo por las calles alomadas hasta que di con ella. Había una calle que la bordeaba y otra, que más que calle era un camino de tierra, que se adentraba en ella. Comencé a subir por ese camino, bastante empinado por cierto, hasta que se terminó y empezó un sendero para hacer a pie (suerte que no vine en coche, no?). Subí hasta donde un cartel me prohibía el paso y busqué donde sentarme a escribir, pero no encontré ningún buen sitio. El corazón me martillaba por el esfuerzo, tenía mucho calor, las curitas no soportaron el viaje así que mis pies ya hacía rato que se quejaban y, para colmo, no me llevé agua. Si, ya se, estúpido... Y bueno, esa es mi manera de acercarme a la naturaleza.
Ahora estoy sentada afuera de un maxikiosco vaciándome una botella de agua, guardando más provisiones de curitas (las últimas las agoté en la montaña/sierra/cerro/loma de burro o lo que sea) y pensando qué más puedo hacer... después de un baño y una siesta, obvio.

martes, 2 de junio de 2009

El nacimiento

Abrió los ojos y lo vio todo con claridad por primera vez. Era su nacimiento, su comienzo, su posibilidad de empezar de cero. Ya no era ella, ya no se sentía como ella, esta vez era alguien más quien ocupaba su cuerpo, su mente... y su corazón.
Ya no estaba expuesta ni entumecida, ya no estaba dormida pero tampoco en completa alerta. Ahora estaba... bien. Simplemente bien.
Sabía que habría nuevas heridas, habría mentiras y decisiones difíciles, se encontraría con caminos cerrados, opciones múltiples con mucho más para perder que ganar, y aún así estaba lista. Estaba dispuesta, que era lo más importante. Estaba dispuesta a sufrir para ser feliz, pero siempre con lo último en mente para que el sufrimiento fuera mínimo. Si no perdía de vista su objetivo nada podría pararla. Nada se interpondría en su camino de ahora en adelante.
Entonces, mientras miraba a su alrededor, el tiempo fue pasando y comenzó a caminar, encontrando las primeras piedras del camino. Un par de veces se tropezó a pesar de haberlas visto, pero se levantó enseguida, sin perder el valor. Caminó y caminó sin mirar atrás y obtuvo algunos raspones, algunas frustraciones cuando no podía desengancharse de los alambres de púa que se le aparecían en frente sin previo aviso.
Lloró, como no lloraba hacía mucho tiempo, cuando se sintió momentáneamente perdida, pero no lo interpretó como algo malo ya que su llanto fue mas bien una necesidad corporal de limpiar residuos de su vieja yo que aún querían molestarla desde el interior. Y una vez que se hubo agotado el llanto y logró volver a pensar claramente, se percató de que el camino a seguir era el que había tenido adelante todo el tiempo. Solo dudó en seguirlo porque las mismas piedras que a veces la molestaban, esas piedras que a veces cobraban otras formas y le hablaban, también le susurraban por donde ir: se estaba dejando guiar por el impacto que ejercía en ella todo lo que la rodeaba. Seres vivos y no tanto, personas, piedras y fantasmas, todos querían ser parte del viaje y al aceptarlos les abrió la puerta a un lugar incluso desconocido para ella misma. Y por eso resurgieron las dudas, los miedos, las confusiones momentáneamente, porque había otras fuerzas ejerciendo presión sobre su destino.
Pero ahora ella sabía que su mejor guía era su propio instinto, nuevo, brillante, y que tenía por único objetivo el llevarla a buen puerto, el hacerla feliz. Ya no tenía miedo porque, sin importar cuantas piedras, alambres de púa y arañas venenosas sabía que iba a encontrar en su camino, su instinto de supervivencia era más fuerte, su deseo de salir adelante no la iba a abandonar. Y si en algún momento encontraba a alguien con quien compartir su camino, le daría la bienvenida, pero por el momento aquellas personas que caminaban a su lado -medio en sombras, medio transparentes- eran buenas para matar el tiempo, aunque ella no seguiría a ninguna. Haría su propio rumbo y si tenía que dejarlos atrás, como a las rocas que ya había dejado porque sabía que ellos también podían convertirse en rocas, lo haría con total seguridad. No sería fácil, dolería seguramente, pero lo haría en un abrir y cerrar de ojos.
Este era su nuevo comienzo, lo era desde hacía un tiempo y lo seguiría siendo hasta que sintiese que había encontrado un puerto en el que descansar. Y entonces comenzaría una nueva aventura.

domingo, 10 de mayo de 2009

Something was wrong...

Something felt wrong inside; she didn't knew what it was but she could feel it and that scared her. There was a place in her brain where the warning bells came to life and she had learn to listen to that place because it was usualy right. Whenever she heard the alarm she knew something bad was going to happen. Well, she heard them now, allright.
The real problem was to figure out what it was that was wrong. No matter how much warning she could have, it was never something she could imagine, something she could have prevented. And this time was no exception, so she began to get scared the second she came into the house.
Maybe there was a thief? someone lurking in the dark, waiting for her to come home and attack her... She turn on the lights and everything seemed to be fine. She peer out the windows, below her bed, inside the closet... Everything fine.
Then she got sight of the phone and she though about messages. Maybe someone call to give her bad news? Someone could have died... She checked her phone: no messages. Then she went straight to the computer, maybe she got an email or something... Nothing. Well, nothing bad that is. A bunch of spam, an email from a friend inviting her to a party that night, another one form work and that's it.
She was starting to fell like a fool, maybe she had imagine it all and nothing was going to happen. But she still had that warning bell ringing in her mind. Something was off and she couldn't figure out what it was.
And then it happen, she started to feel it comming. The urge itself was something unespected, but the ferocity with wich it hit her was what she knew couldn't be normal. She started to turn slowly, not wanting to make a mess of herself, but at the same time she knew she had to hurry up or all hell would break loose. Her eyes found the door as her brain told her it was only a few steps away and her stomach screamed, at the same time, that she was not going to make it. And then she ran...
She reach the bathroom just in time to push the door open and launch herself to the lavatory... thank God it was right ahead, because no way she could've turn to a side to find it or something. And then she puked her guts out.
The brownie; that's what was worng. She knew she shouldn't have bough it on that street post downtown. Even if it looked so good, especially if it looked that good on a place with no refrigerator or any sanitary regulations fullfield. She knew it and she bough it anyway. And then she ate it.
She was sooo no going to that party tonight.

domingo, 18 de enero de 2009

I hate that smell

My bed smells like disinfectant, cleaning products, medicine. I hate that smell. It reminds me too much at my childhood, at another time, another life.
I’ve been healthy for almost 6 years… Well, technically, I should say I WAS healthy for almost 6 years, until it all started back about a year ago. Right around the time my soul was as damage as my body and mind.
In spite all the doctors and tubes, medicines and hospitals, I was a very happy child. Always smiling, always dreaming about a better future (one without any tubes, but tones of love). I had always been optimistic. Then, when my luck finally changed, my entire life –including my attitude– did also. I got better, I got cured. I was a 17 year old who had missed most of life experiences for a liver disease, so now was ready for “living la vida loca”… The only problem was, life’s never like in the dreams.
I got to see how the boy I had a crush during highschool got married and had a kid. I got to see how all of my friends went to college while I had to sit around and wait, because my doctor didn’t want me to stay outside so long. And I got to see how my best friends, my childhood girl-friends got their careers on and had boyfriends… a life. Two of these girls are getting married this year, and one of them is moving out of town… and I’m still here.
Eventually I get to go college, I could get out, go dancing, meet new people. But it took me way too long to find somebody to love and who loved me back. And that make me become a bitter person, someone that I had never though I could be. In the end, I found someone, but by then I had already made a lot of mistakes (including sleeping with a friend), and with that relationship I made a hell of a lot more.
The thing is, as much as I got hurt during that time, I don’t regret it. I got the chance to live for a while. I even got the chance to know what love is. But, after that love&tragedy story, I was really messed up. I started therapy after the relationship ended because I didn’t know what to do with my life anymore… Everything happened so fast with Santiago… I even ended up in the hospital, AGAIN, with another surgery performed in my already trained body. Not the same kind of surgery, though… this one only left a scar in my heart.
So I decided it was time to go back to being me again, the happy girl instead of this depressive person that I’d become in the last few years. I even got a job that I really like, and started saving for a trip to Mexico that I wanted to do next summer. And then, when time seemed to be healing my wounds and I could finally start to enjoy life the way I had never done it before, it happened. My disease came back.
It wasn’t very strong at first, but soon I was visiting hospitals again. My friends, as good as they might be, they had to go on with there lives, so I started to live mine trough the internet. It was very frustrating at first because I didn’t have anybody to talk to but now I have a whole bunch of friends online. I don’t mind that they’re all from other countries, I have fun with them in a way I could never do with people in here. Here I should get out more, do stuff that I can’t so I could really get to know and be friends with people. In the net, all I have to do is be myself.
I hadn’t had an episode for months now. Last time I was in the hospital was in December and I got on my feet pretty fast. I continued with therapy and my regular check ups. I go to work and school without any difficulty (except when I got a cold a couple of months ago and my mother almost have me confined again. Like that has anything to do with my liver?!?!). But last weekend, without any previous notice, I was sick, again.
I’ve missed work and school since Monday, and I’ve even spent that night in the hospital. I keep asking to go back to work, at least, because I don’t wanna lose my job, but is always the same answer: “once the doctor says its ok”. Yeah, yeah, I know…
Now my bed smells like a hospital bed again, and all the work that I did to go back to be a happy person is starting to vanish slowly. I love life, and I love laughter and fun and everything good that comes with it. But I’m just so tired of fighting to have a little bit of that just to, afterwards, see how it’s all taken away from me.
I’ve been fighting to stay alive for 24 years… and I haven’t really LIVED most of them…
Is that a way to live?
What am I fighting for?
I’m just not sure if I should keep on doing it anymore.

sábado, 10 de enero de 2009

The date

He came to the door and rang the bell. He brought me a chocolate (he knows I loved them) and said I looked beautiful... As much as I had loved my reflection in the full body mirror of my bedroom just a few minutes before, I couldn't bring myself to believe him. That's just me: zero confidence.
He took me to a nice restaurant (we both liked the food) and we were going to go to the movies... but we missed it. We started talking –about everything– and we lost track of time. He told me about his family, his house, his friends. We talked about school, TV, politics... And by the time we thought we should get going, more than 2 hours had passed and we were already late, so instead we went for a walk.
It was a nice night. A little bit cold maybe, but we didn't mind. Well, I didn't, but he seemed to, so in the middle of the block he took of his jacket and put in on my shoulders... Instead of thinking how romantic that gesture was, my inner fears came out like a storm and all I could think was: "this is too perfect to be real. Now is when he tells me the truth". So I started asking him about his last relationship, his feelings about commitment, his thoughts about love and life... I was trying to scare him away just because I was scared. And he answered every question with nothing but patience, kindness and a sort of knowledge about me that was completely disturbing, but also -somehow- appealing. In the end, I had to admit he had passed all my barriers and left me with nothing to object about: he hadn't had relationship in a while, but just because he hadn’t meet anyone that interested him; he was open to the possibility of a long term relationship; he believed in love and compromise, but he didn't like the idea of losing his normal life activities for that... and that's exactly how I feel. And to finish it, he said he wouldn't have asked me out if he didn't like me and wanted to get to know me better. Then he took my hand and started walking again. That just made my night.
He brought me to my door and asked if I had had a good time, because for him it had been a great date. I was flying. I said "me too" and he touched my cheek lightly. Then he came closer and kissed me like I don't remember ever being kissed before. Slowly, tenderly, like if he was kissing a flower and didn't want it to lose its petals... Right then I really wished he wouldn't have to go, that my parents wouldn't be at home so I could take him in and never let him go. That kiss actually brought a few tears to my eyes, but I manage to blink them back before I could embarrass myself.
Then he was gone. And I spent half the night lurking in fantasies and the other half stopping myself before I fell for something that might not be really there. I had to stay calm and think rationally, but not let my fears blind me, because that was the only way to stay real.
What happened the next day, I'll tell you some other time.

jueves, 8 de enero de 2009

Despertar

Despertar. Abrir lo ojos y sentir el frío en la cara cuando me asomo desde bajo las sábanas. Acurrucarme como un ovillo, mi espalda contra tu pecho, y sentir que tus manos me agarran de la cintura, me obligan a separar las piernas del cuerpo. No hay relojes, no hay alarmas ni horas. Solo tus manos. Esas maquinas de crear caricias se apoyan calientes sobre mi piel y me dan escalofríos. Tu respiración me hace cosquillas en el cuello y tu boca, que va hurgando entre mi pelo hasta encontrar la piel y besarla, no hace más que aumentar la sensación extraña de sentir frío y calor a la vez. La luz del sol que se filtra por las hendijas de la persiana lanza un rayo directo a tu ojo y no te deja ver, entonces yo aprovecho para besarte porque se que no habrá un momento más especial que ese en que tus ojos no me ven. La brisa fresca de la mañana me obliga a arrellanarme aún más bajo las sábanas y contra tu cuerpo. Ya no me voy a levantar... ¿y qué? Ahora, de frente el uno con el otro, puedo sentir la fuerza de tus brazos al apretar los míos, el calor de tu cuerpo que se dispersa a través de cada uno de mis poros y me hace sentir que ni siquiera el sexo une tanto a dos personas como puede hacerlo un abrazo bien dado.

Despertar. Abrir los ojos y... volverlos a cerrar, fuerte. Muy fuerte. Frío, hace mucho frío. La cama está helada, las sábanas me tapan pero no hay calor. Todavía es de noche, ni el sol quiere salir. El reloj dice las 6:30, hora de levantarse, hay que ir a trabajar. No es el frío del ambiente el que lastima, sino el de mis huesos. Me levanto, me duele todo, fuerzo a mis articulaciones a trabajar. Cumplo con el ritual matutino: café, café y más café. En el colectivo me duermo parada, no quiero ver pasar la vida a mi alrededor. El día entero es un constante adormecimiento, entumecimiento, embrutecimiento de los sentidos. Todo lo que quiero es volver a la cama. Pero cuando lo hago no la puedo ni ver. Está helada, fea, vacía. Tardo horas en dormirme buscando el calor que nunca llega, el calor que no va a llegar porque no se consigue con frazadas ni estufas. El calor que falta adentro mío. Soy yo la que está fría, no el día. Llueva, truene o haga sol, yo siempre estoy fría. Me dejaste sin calor cuando te fuiste. Me vaciaste.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Have I found you?

I know I haven’t found you sooner because you’ve been living in my mind all along, and yet… now, here you are. Incredibly enough, I've found you at last.
I guess that only means I’ve finally gone crazy.
But my eyes look at you and there’s no doubt that you’re actually there in front of them. My ears listen to the music of your soft voice just as clearly as they can hear the traffic outside. My hands touch you and my entire body melts, like in the books, but the feel of you also makes my heart leap and my blood boil… well, I guess that’s like in the books also. But is real, I know it.
Even when my rational self knows that you can’t possibly exist, that is like if you where taken out of my wildest dreams and make into reality, I still feel you… alive.
So, what’s the catch? I wonder, because there has to be something. I mean, I’ve never get what I wanted in my whole life and it took me a long time to realize that it was because I wasn’t doing anything to get it. That it was up to me. So… if I haven’t done anything, nothing was different, I didn’t drastically change whatever was that I was doing wrong… why did I found you?
“Have I found you? Flightless bird” says a song I like… Have I? Or did I just really have gone so mad that even when we make love everything you make me feel is just an illusion inside my head?
I am so scared right know I don’t even know for sure what I dread the most: you don’t really existing... or actually acknowledging that you do. Because if I’m crazy there’s a part of my that doesn’t want to know, but if you’re real and you love me I – I have to deal with that. With the fact that you’re only human and far from perfect. That at some point you’re going to stop being exactly how I had imagined you and I’ll have to accept that.
And that you can break my heart.
And I think that’s what scares me the most. I can deal with craziness; hell, it’ll probably be fun. But I don’t know how to handle my emotions and I definitely can’t handle love.

So, I guess what I wanted to say is that you’re my dream come true… And I hope you keep being it until I can figure out the rest.

martes, 30 de diciembre de 2008

Pianista

Sus dedos largos, huesudos, quizás algo torcidos acariciando cada nota, cada milimétrica partícula de sonido que sale de ese instrumento, pero que parece salir de todas partes. Eso no es música, es magia. Sus dedos, sus manos enteras se transforman en algo inmaculado, algo precioso que es capaz de formar otra cosa aún más hermosa.
Escucho las notas surgir y me elevo como una mariposa, me envuelvo en su dulzura y me dejo llevar al país de nunca jamás o de las maravillas... a la tierra donde los sueños son los que regulan todo. Y me siento flotar y empiezo a llorar de una emoción contenida que no encuentra otra manera de expresarse... y de mis lágrimas nace música también.
El mundo al que llamamos real nos limita tanto, nos reprime, nos detiene el corazón. Pero lo hace con un propósito: en ese mundo no se puede vivir con el alma en las manos a menos que se busque perderla... el alma no tiene más valor que el de una billetera y siempre habrá alguien dispuesto a robártela por el simple hecho de que no están conformes con lo que encuentran en la propia.
Por eso cuando escucho la magia que logran transmitir esas manos algo ajadas, algo viejas, no puedo evitar encontrar una puerta hacia el mundo de las almas libres y los corazones felices. Y lloro por no poder vivir allí todos los días de mi vida.
Si algún día esa música dejara de existir, si esos dedos que son capaces de semejante amor algún día dejaran de tocar, ya no tendría sentido para mi seguir en el llamado mundo real. Me refugiaría en el que llaman mundo de las fantasías, me atarían con camisas de fuerza y me guardarían en prisiones de algodón donde nadie me viera, porque lo único que yo sería capaz de hacer es soñar y soñar, volar y sentir la música que alguna vez pedí prestada de a ratos para llevar adelante el resto de los días. Si alguna vez las teclas dejaran de sonar me refugiaría en el recuerdo de esas manos y ya no lloraría, sino que reiría continuamente, despreocupada de todas las extrañas y ambiguas debilidades del universo... y haría que la música reviviera día a día en mi risa.

What is this?

This dream that never ends is like a marathon of strange images, all running inside my head, ready to stop my heart at just one command.... Images that can be very disturbing, that should bring me to my knees with fear and pain, and that come with a great deal of intensity just for my personal benefit. But who gives that command? who owns my destiny? who has the power to overcome me like this?
I feel my lungs being emptied, the lack of air in this place is unbearable... and yet, sweet. My throat closing, my insides burning, my stomach hurting and my heart pounding so fast that I feel like is going to break my chest and run outside. My head spinning around and around and around... why do I like this?! hahaha, is so fucking scary that I should be screaming my head off every time I wake up!
But I don't wake up, that's the point. I don't really want to. This is so weird... I like it here. I feel amazing; I feel an incredibly sweet pain... I feel great! Hahaha
Yet, I know I’m not alone. I know is not me who decides to stay here, is someone else that does it for me... someone else wants me to stay trapped in this dream forever. Someone that can’t live if I’m gone. Someone that... eats me.
My energy, my strength, my complete lack of resistance to what is doing to me; that feeds him. Or it, or whatever. And I don’t care. I’m ready for this, I want it to happen. This is what I’ve been waiting for my whole life!
That moment of strange agony that comes with every burning touch, with every slice of the knife in my neck, with every single time he pushes inside me to rip something out... it feels like heaven and hell all together and I can’t stop wanting more. It excites me more than anything I ever felt before, especially when I can truly see death coming for me.
So, who cares if I’m not in control? who cares if I’m sliding down a path of no return, if I’m running straight to the worst possible destination and I don’t even know why? That’s what it’s supposed to happen to me, I can feel it. This is the only real thing I’ll ever do... even if I’m doing it in my sleep.